Los juegos online pueden crear un mundo mejor

De este video, además de que me parece muy atinado, quiero rescatar dos cosas: Por un lado, las capacidades que pueden desarrollarse jugando a los videojuegos, nos reflejan algunas de las características que tienen los nativos digitales. Son ellos los que en este momento están pasando tantas horas en frente de la pantalla conviertiendose expertos en algo. Con buenos o malos escenarios, los videojuegos sin duda producen en nuestro cerebro algunas capacidades que antes no teníamos, en cierta forma estamos evolucionando. Recibiendo mucho flujo de información y actuando en respuesta, promueve la recepción de información a través de muchísimos estímulos y alienta a la toma de decisiones en milésimas de segundos. Siendo éstas algunas cualidades que se necesitan para poder resolver problemas complejos en un ambiente de incertidumbre, generalmente del tipo de problemas que nos encontramos en la vida real.

Por otro lado, siendo estos juegos tan atractivos como para tenernos tantas horas trabajando en ellos, concentrados y motivados. Cómo podemos enlazarlo a la educación? que permanece inerte frente al entorno y cada vez más se torna mas tediosa para los jóvenes. No es para sorprenderse de que los chicos se aburran en las aulas, el combo de internet-videojuegos-televisión hacen que sea ésta la generación con mayores estímulos, acostumbrada a la velocidad de información, a la aleatoriedad y multiplicidad de conocimientos. Este combo hace que el choque que los chicos tienen en las aulas con el pizarrón verde sea cada vez más trágico.

Además, es bueno pensar cómo hacer para que las actitudes que se tienen detrás de la pantalla sean adoptadas en el mundo offline. Esa confianza en uno mismo y en los pares, el optimismo, la ambición a crecer y aprender, el placer de lograr objetivos, la motivación de hacer algo que te hace sentir bien, entre muchas más, serían muy bien recibidas por el mundo si fuesen aplicadas en la vida social y profesional de cada uno.

https://ted.com/talks/view/id/799

 

EDUCACIÓN INTELIGENTE

 

“Cuál debe ser esta educación y como se ha de educar son cuestiones que no deben echarse en el olvido; porque actualmente se discute sobre estos temas, y no están todos de acuerdo con lo que deben aprender los jóvenes, tanto del punto de vista de la virtud como de la vida mejor, ni está claro si conviene atender a la inteligencia o al carácter del alma. Examinar la cuestión partiendo del actual sistema educativo induce a confusión, y no está claro en modo alguno si deben practicarse las disciplinas útiles para la vida, o las que tienden para la virtud, o las utilitarias, ya que todas estas posiciones tienen partidarios.”

 

Aristóteles siglo IV a.C

Los sistemas educativos a lo largo de la historia han preocupado a muchos pensadores y en el comienzo de una nueva década no parece ser ajena a nosotros la necesidad de vivir una readecuación en la forma que estamos educando a los jóvenes. En el mundo se están viviendo cambios sin precedentes en lo que respecta a las sociedades. Lo notorio y preocupante de este momento, es la velocidad con la que se presentan estos cambios. La forma en que nos comunicamos y la interminable cantidad de datos que tenemos al alcance hacen que los modelos educativos que conocemos tambaleen.

Se podría decir que este es un momento crítico en la educación universitaria, los llamados “nativos digitales” son los que ingresan a las universidades en estos años, aquellos prefieren la velocidad cuando se trata de lidiar con la información. Les encanta hacer varias cosas al mismo tiempo, son multitasking y en muchos casos multimedia. Prefieren desempeñarse en el universo gráfico en vez del textual. Eligen el acceso aleatorio e hipertextual a la información en vez del lineal propio de la secuencialidad, el libro y la era analógica.

Sumado a que vivimos una explosión de conocimientos. Se produce tanto nuevo conocimiento cada año que al terminar sus estudios un graduado, el 50% de lo que aprendió ya está siendo obsoleto. En Informática se calcula que la obsolescencia se produce cada 18 meses y en Medicina cada cinco años.

También sucede que más del 50% de los graduados requiere conocimientos de otro tipo al entrar en los puestos de trabajo más exigentes. Un ingeniero mecánico o industrial que entra en una gran fábrica al poco tiempo ya está dirigiendo recursos humanos y realizando tareas de gestión. Entonces la empresa le recomienda conseguir un MBA o una Especialización en RRHH.

En cuanto a la universidad, para la mayoría de las formaciones profesionales más del 80% de lo que hace el profesor es transmitir información que se encuentra en los libros.

La interacción y la didáctica que implica una clase de este tipo distan totalmente de la velocidad que se acostumbra a manejar enfrente de la computadora, lo que genera falta de atención y por lo tanto no se produce el aprendizaje como se debe.

Una gran parte de lo que actualmente se enseña consiste en transmisión de información o de instrucciones para manejar ciertas técnicas. Y es ahí donde tiene que haber un reacomodamiento del modelo educativo.

La figura del docente tiene que cambiar el rol de comunicador de información solamente y que el alumno pueda aprender a pensar, aprender a comunicar,  aprender a trabajar en equipo, aprender a convivir, aprender a resolver problemas, para aprender a diseñar proyectos.

Este cambio en el rol del educador es la oportunidad para revalorizar la función pedagógica.

La parte de la enseñanza mecánica, enciclopédica, repetitiva, pasiva va a ser reemplazada por las computadoras. Todo está siendo informatizado y resulta más rápido y más eficaz preparar a un alumno con un software adecuado que perder el tiempo en repetir con él las experiencias.

La “pedagogía informática” resulta, entonces, de la confluencia de dos culturas que no es fácil articular: las ciencias de la educación y las tecnologías de la información. Pero la virtualización requiere personas formadas en el mestizaje de estas dos culturas.

Ahora nos encontramos en una etapa en la que la principal extensión de las TICs sería en las organizaciones: el “socialware”.  Desde el kiosco a las corporaciones, desde las terminales de pago rápido a los robots industriales, desde el e-government al data mining para la toma de decisiones, la informática está creando una nueva cultura organizacional en todos los ámbitos.

Lamentablemente hay que reconocer que las universidades sudamericanas no están aprovechando adecuadamente las potencialidades que ofrecen los sistemas de información. Ni siquiera han sido capaces de organizar buenos servicios de procesamientos de datos académicos, o sea, estadísticas universitarias transparentes e instantáneas. No hay políticas de información, no hay cultura de la información. En muchos casos sobra tecnología y falta gestión de la información.

Dentro del aula es claro que muchos esfuerzos educativos se pierden porque las personas no alcanzan a percibir para qué les transmiten los saberes. Y posiblemente porque esos saberes no estén correctamente sustentados, mucha de la información, incluso la información técnica, perece al poco tiempo.

Uno de los desafíos es cambiar el concepto de la enseñanza, la mente humana no es como una caja que deba ser llenada, sino como un fuego que tiene alimentarse. Debemos aspirar a un tipo de educación que permita crear ambientes de aprendizaje donde se fomente a la transdisciplinariedad, la integración de conocimientos, desarrollo de capacidades, amplitud de posibilidades. Finalmente tenemos que entender que los problemas que se enfrentan en la vida cotidiana, no son lineales, ni simples, sino que son complejos. Por lo tanto, se deben formar personas para que sean capaces de resolverlos, esto implica un desarrollo orgánico de las capacidades.

Sobre todo, se debe asumir como indispensable, el desarrollo de la creatividad. O sea, conceptos como el constructivismo de Piaget, la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, la teoría de la inteligencia emocional de Daniel Goleman.

Las concepciones monodisciplinarias no favorecen ni la creatividad ni las inteligencias múltiples. La división de los saberes en unidades académicas unidireccionales surgió en la Edad Media y continuó en la Era Moderna. Llegamos en la época actual a una hiperespecialización tal que provoca la búsqueda de formaciones generalistas, transdisciplinarias, orgánicas.

Se podría agregar algunas actitudes que son congruentes en la nueva manera de educar, ya nombrada la creatividad, junto a ella parece obvia la presencia de la motivación. Sin personas motivadas todo dispositivo por perfecto que sea va a fracasar. Si tenemos motivación podemos lograr creatividad. En cambio, no siempre la  actividad creativa genera motivación. Encontrar el camino para motivar a los que enseñan y a los que aprenden resulta entonces esencial.

La motivación intrínseca es la pasión que mueve a las personas a actuar, y la que brindará que la nueva forma de educar sea sostenible en el tiempo. Los métodos extrínsecos de motivación solo son eficientes en aquellas tareas mecánicas, automáticas y lineales; y son contraproducentes cuando se necesita de un pensamiento creativo, original, innovador, social. Por tal razón, en el proceso de enseñanza tiene que primar la motivación impulsada por la autonomía, la maestría y el propósito.

A nosotros nos toca tener que pensar y actuar con inteligencia en la “Era de la Incertidumbre”. La universidad debe tener conciencia de sí y debe ser capaz de proyectarse estratégicamente hacia el futuro.

El nuevo modelo de universidad inteligente tiene que dejar atrás las carreras monodisciplinarias. Se puede perfeccionar el Modelo de Bolonia imponiendo un primer ciclo de algunos años con formación científica y humanística para luego dejar abierto los diferentes caminos para componer carreras con un currículo  abierto. Los que desean especializarse pueden concentrarse en áreas específicas durante el segundo ciclo de tres años luego del cual obtenían el título de Magister. Luego continuar dos años para alcanzar el doctorado. Esto puede convertirse en el trayecto estándar de los estudiantes universitarios.

Las políticas del conocimiento son los instrumentos más sutiles y más estratégicos que puedan elaborar las universidades. El ejemplo moderno más citado es el de la Universidad de Berlin cuya reforma de 1809 se convirtió en modelo de una universidad orientada a la investigación y a la formación del más alto nivel. El objetivo subyacente de este proyecto era fortalecer el poderío de Alemania a través de la ciencia y la tecnología. Los filósofos alemanes dejaron sentado que no valía la pena enseñar lo que ya estaba escrito en los libros sino enseñar a descubrir los nuevos conocimientos.

Una universidad sin política del conocimiento es una universidad sin inteligencia estratégica. Es decir, no tiene una proyección hacia el futuro. La heteronomía, la dependencia, el subdesarrollo tienen que ver con la ausencia de políticas del conocimiento aplicadas al progreso de las ciencias y a la resolución de problemas.

Por otro lado la formación de profesionales no solo involucra la actividad científica, sino que las universidades deben planificar para la preparación de las clases dirigentes, la formación de ciudadanos y la inclusión social de los jóvenes.

Y hay que reconocer que gran parte de la enseñanza universitaria actual es a-moral. No prepara ni para la vida ni para la responsabilidad ciudadana.

No se trata simplemente de introducir el capítulo de ética profesional, sino de formar individuos y profesionales con fuertes compromisos con la ética pública, con los derechos humanos, con la defensa del medio ambiente, con el bien común, con los valores básicos de la convivencia.

 


Preparar Reuniones Efectivas

Poseer las herramientas y los conocimientos necesarios para guiar una reunión es una habilidad fundamental para la gestión. Esto permite que las reuniones dejen de ser aburridas, innecesarias o demasiado largas.
Antes de hacer cualquier cosa, piense en lo que busca lograr con la reunión. Decidir que se quiere hacer, y luego las personas que se necesitan. Una vez que se tenga el “que” y el “quien”, el resto es bastante más fácil.

En general, se debe convocar a una reunión cuando se tenga una buena razón para ello, cuando se necesite a todo el grupo para entregar informaciones o consejos, o es necesario que todo el grupo participe en la resolución de problemas o en una decisión y se necesite los aportes de todos. También es buena razón para reunirse el hecho de que el grupo tenga una necesidad de hacerlo para fortalecer los vínculos.
No es conveniente juntarse cuando sean problemas personales que puedan tratarse cara a cara, no hay tiempo para preparar la reunión, hay otro medio de comunicación que funcionaría igual o mejor, ya haya una decisión sobre el tema o no valga la pena gastar el tiempo de nadie en ese tema.

Sobre la cantidad de gente que se necesite, es aplicable la regla 8-18-1800.

  • 8 personas como máximo pueden tomar una decisión o resolver un problema.
  • 18 personas como máximo pueden aportar ideas, pero ya es complicado el consenso.
  • 1800 personas o más, para divulgar información.

A estos números se le oponen las excepciones a las reglas, como aquellas en las que es menester que el grupo complete participe, obviamente las complicaciones aumentan a la hora del consenso.

Principalmente hay dos tipos de reuniones: Toma de decisiones y Resolucion de Problemas. Las reuniones puramente informativas deben ser evitadas en lo posible, pueden ser consideradas una pérdida de tiempo.

Preparación de Reuniones

Se comienza identificando el propósito de la reunión lo más específicamente posible. Luego todo fluye a partir del Propósito, puedo comenzar a pensar en los objetivos de la reunión.
Estos deben ser:

  • Medibles
  • Claros
  • Alcanzables
  • Desafiantes
  • Realistas
  • Coherentes

Con una definición clara del propósito y los objetivos, será posible guiarse en los pasos siguientes.

Los asistentes son:
Los tomadores clave de decisiones para los problemas involucrados;
Los que tienen información y conocimientos de los temas;
Los que están comprometidos, se juegan algo o cumplen un rol en los problemas;
Los que para hacer sus trabajos necesitan conocer la información que surja de la reunión;
Todos los que deberán implementar las decisiones tomadas.

Importante fijar Cuando y Donde de la reunión. Luego en el espacio físico se deben ubicar las mesas y sillas en cículo o en forma de U para que los participantes puedan verse y hablarse directamente, esto promueve un dialogo activo que es mejor para tomar decisiones y resolver problemas, además es lo mejor si se desea enfatizar que no hay jerarquías.

Al avanzar en el proceso de preparación de la reunión, usar la información que se tiene para desarrollar la Agenda.

  1. El propósito de la reunión claramente definido
  2. Los resultados u objetivos deseados
  3. Quienes son los participantes
  4. Fecha, Hora y Lugar. Duración de la reunión
  5. Quien convoca y el papel de cada participante
  6. Cada uno de los puntos en la agenda por tratar, persona responsable y tiempo estimado.

Se deben ordenar cuidadosamente los temas en la agenda, para poder crear un flujo alto de energía en la reunión. Primero buscar los problemas que tengan una conexión lógica o que se relacionan unos con otros. Luego separar los tipos de temas:

  1. Compartir Información
  2. Tomar decisiones
  3. Resolver los problemas

Dejar tiempo para las cosas importantes, pero conviene comenzar con algunos temas fáciles para ir creando una sensación agradable de avance.
Planificar para que los temas dificiles salten a la discusión cuando las personas están en su mejor momento creativo, con la cabeza despejada. Si es necesario, se debe hacer una pausa y luego comenzar con toda la energía.

Al preparar la reunión se debe poder contar con personas que cumplan los roles y responsabilidades importantes. Los roles esenciales son:

  • Lider: puede dirigir la reunión o no, pero debe aclarar su propósito, objetivo, límite y alcance de la autoridad. Asume la responsabilidad de seguimiento.
  • Facilitador: Guía al grupo a través de las fases de discusión, resoluciones de problemas y toma de decisiones. Puede ser el responsable de la logística previa y posterior.
  • Anotador: Registra los puntos, ideas y decisiones clave que resulten de la reunión. Tambien puede redactar las notas de la reunión y luego enviarla a los participantes.

Tambien se pueden considerar roles de apoyo a:

  • Colaborador: Participa activamente ofreciendo ideas y ayudando a mantener ordenada la discusión.
  • Experto: Contribuye con su conocimiento experto sobre aspectos específicos que se le han solicitado. Se debe definir el papel del experto, el aporte que debe hacer y en que partes de la reunión no debe participar.

Cuando haya determinado el propósito de la reunión y objetivos, quienes deben ser los asistentes, haya decidido el lugar y la duración, asignando roles y responsabilidades, y haya estructurado la agenda; para que la reunión pueda ser mas productiva aún, asegúrese de difundir la agenda y entregar el material con información y antecedentes. Invitar a los participantes a leer esos documentos, pero no cuente con que todos vayan a leerlos con mucha anticipación. Recuerde que no todos hacían sus deberes en la escuela.