La Juventud Radical

La Juventud Radical es un instrumento de transformación social al servicio de los jóvenes y de la Sociedad Argentina y no un patrimonio exclusivo de sus afiliados. La Juventud Radical tiene como imperativo ético la búsqueda permanente de igualdad política y social. La organización juvenil es partícipe del rol del hombre como constructor de su sociedad y de la defensa de la democracia, de su consolidación y ampliación a partir de una mayor igualdad que permita a todos los hombres disfrutar plenamente de los beneficios de ella.

La Juventud Radical es una Organización fundada en los principios y valores que conforman el ideario de la Unión Cívica Radical.

Constituye una Organización autónoma.

La Organización juvenil, tiene como objetivos fundamentales, el arraigo de Unión Cívica Radical, a través de una base social de apoyo, para que esta merezca credibilidad y respeto popular, por la coherencia política y seriedad con que trabaja, por la capacidad de diálogo y consenso y por el impulso teórico ideológico.

 SON OBJETIVOS DE LA UNION CIVICA RADICAL

–       Articular y promover experiencias sectoriales de los jóvenes, ofreciendo cauces adecuados de trabajos, dotándose de instancias sectoriales complementarias a las que ofrece la estructura territorial.

–       Promover políticas públicas dirigidas a los jóvenes.

–       Mejorar y hacer más fluidas y operativas las relaciones entre la Juventud y otras organizaciones.

–       Promover y articular la presencia de los jóvenes radicales en los movimientos sociales con el fín de mejorar las relaciones entre la Organización Juvenil y el tejido social.

–       Fortalecer la formación del joven radical.

–       Ampliar los cauces de participación.

–       Consolidar las organizaciones y fundaciones de inspiración radical.

–       Promover el debate abierto y la participación democrática.

–       Mejorar la información y la proyección pública de nuestros recursos humanos en todos los niveles.

–       Potenciar los instrumentos técnicos de la Juventud Radical.

–       Mejorar la Organización de las deferentes instancias en las que debe actuar.

La vitalidad de la Juventud Radical descansa en su capacidad creativa para referirse a las nuevas demandas y necesidades sociales, para renovarse en su proyecto y en su Organización con la incorporación de los nuevos sectores sociales que aspiran a una sociedad libre e igualitaria.

La Juventud Radical proporciona un aporte crítico y creativo, a través de la actitud participativa de sus miembros.

VALORES vs. POBREZA

Lawrence Harrison se dedicó durante varias décadas a ayudar a países latinoamericanos a desarrollarse. Con esa experiencia investigó las principales causas de la pobreza y subdesarrollo. Encontró que en todos los países desarrollados la gente tiene 4 valores comunes, valores ausentes en el resto de los países.

Según Harrison, la cultura es el principal condicionante en el desarrollo económico y político de un pueblo. La cultura “pro-desarrollo” es aquella que promueve la CREATIVIDAD HUMANA, motor principal del desarrollo. Esta creatividad se promueve con 4 valores culturales:

1. Confianza mutua
2. Ética
3. Autoridad
4. Trabajo y espíritu de empresa de sus habitantes, lucro, ahorro, innovación

1. Confianza mutua

La confianza mutua es la capacidad de los habitantes en confiar en el otro. Esto es muy importante porque con la confianza podemos cooperar y negociar, dos cualidades sin las cuales la democracia no funciona. “Allí donde escasean la confianza y la identificación mutua, no es raro que aparezcan la polarización y el enfrentamiento político y que surjan gobiernos autocráticos”. Cuando hay confianza mutua como en los países desarrollados, los poderosos se preocupan de las masas. Se masifica la salud, educación y la filantropía. En los países pobres la confianza mutua se limita a los integrantes de la familia. En estas “sociedades familistas” nace el nepotismo, corrupción, mentalidad antisocial como: evadir impuestos, arrojar basura a la calle, y renuencia a organizarse y cooperar.

2. Ética

El sistema ético protege la Confianza y la Justicia Social y existe un Poder Judicial auténticamente independiente. Según Max Weber, habría una relación importante entre la ética y el desarrollo económico.

3. Autoridad

El ejercicio del autoridad es de suma importancia, no hay que abusar del poder, sino ser prudente. El autoritarismo esta presente en la sociedad, en el hogar, la escuela, la empresa, el trabajo y frustra la democracia, la justicia y castiga toda iniciativa, y finalmente el ESPIRITU EMPRENDEDOR.
El autoritarismo promueve el paternalismo y el clientelismo.

4. Trabajo, innovación, ahorro y lucro, espíritu emprendedor

El valor que un pueblo otorga al trabajo, impacta directamente en un sólido espíritu emprendedor.
David Mc Clelland dice que para fomentar la generación de empresarios, es un factor importante la crianza de los chicos entre los 5 y 12 años alentando la “motivación al logro”. El autoritarismo sofoca la creatividad en un niño, por eso aconseja que sea la madre la que tome la iniciativa en este periodo.

Una sociedad con estos valores hace que la gente perciba que hay justicia, ya sea en los tribunales, en las empresas, reparticiones públicas, y en las nuevas oportunidades. Habrá un sistema Educativo eficaz y accesible para todos, que capacite a las personas a resolver los problemas que las afligen. Finalmente una Salud, que proteja a la población de enfermedades mortales o invalidantes.
Estas sociedades progresistas, fomentan la meritocracia, es decir las personas son juzgadas más por su desempeño que por su posición social.

¿QUIENES PROSPERAN?

“Las sociedades comprometidas con el futuro, con la educación, con el logro y la excelencia, con una vida mejor para todos, con el sentido comunitario, así como la libertad y la justicia…”

Libro: ¿Quiénes PROSPERAN? Los valores culturales en el éxito económico y político, Lawrence E. Harrison, Editorial REI Argentina SA. 

Gracias Dani Majul por la nota.

DEMOCRACIA

Definición

La democracia es un régimen político en el que la
soberanía reside en el pueblo y es ejercida por éste
de manera directa o indirecta. La palabra democracia
deriva del término griego äçìïêñáôíá, compuesto
por äçìïò que significa «pueblo», êñáôåéí que quiere
decir «gobernar», y el sufijo íá; el término por tanto
significa, literalmente, «gobierno del pueblo».

Más concretamente, la democracia es una forma de gobierno en la cual, en teoría, el poder para cambiar las leyes y las estructuras de gobierno, así como el poder de tomar todas las decisiones de gobierno reside en la ciudadanía.
En un sistema así, las decisiones tanto legislativas como ejecutivas son tomadas por los propios ciudadanos (democracia directa) o por representantes escogidos mediante elecciones libres, que actúan  representando los intereses de los ciudadanos (democracia representativa).
En la práctica, en la historia inicial de la democracia primó la componente directa, pero en la actualidad todos los sistemas democráticos del mundo son principalmente de tipo representativo. Esta definición general tiene algunos matices. No todos los habitantes de un determinado municipio, región o estado democráticos participan en la política, sino sólo aquellos que ostentan de pleno derecho la condición de ciudadanos, y dentro de éstos, sólo aquellos que eligen participar, generalmente mediante el voto en unas elecciones o cualquier otro proceso electoral como el referéndum.

Origen, usos y tipos

El término «democracia» –o más concretamente, el término original en griego antiguo– fue acuñado en Atenas en el siglo V adC. La más famosa de las ciudades estado de la antigua Grecia suele ser considerada como el primer ejemplo de un sistema acorde a las nociones modernas de democracia. De todas formas, el significado del término ha cambiado con el tiempo, y la definición moderna ha evolucionado mucho sobre todo desde finales del siglo XVIII, con la sucesiva introducción de sistemas democráticos en muchas naciones y sobre todo a partir del reconocimiento del sufragio universal y del voto femenino en el siglo XX. Hoy en día, las democracias existentes son bastante distintas al sistema de gobierno ateniense del que heredan su nombre.

En su uso actual, la palabra «democracia» se utiliza como sinónimo de democracia liberal. Este concepto moderno difiere bastante de cómo el término fue definido y utilizado por los griegos durante la democracia ateniense. Así, aunque estrictamente el término «democracia» sólo se refiere a un sistema de gobierno en el cual la ciudadanía ostenta la soberanía, el concepto de «democracia liberal» amplía esta definición con una serie de condiciones adicionales:

— Una constitución que limita los diversos poderes y controla el funcionamiento formal del gobierno, y constituye
de esta manera un Estado de derecho;

— División de poderes

— El derecho a votar o ser votado en las elecciones

Libertad de expresión

Libertad de prensa, así como acceso a fuentes de información alternativa a las propias del gobierno

Libertad de asociación

— Vigencia de los derechos humanos, que incluya un marco institucional de protección a las minorías.

—Existencia de varios partidos políticos (no es de partido único).

Ciudadanos educados e informados acerca de sus derechos y deberes.